Comunidades protegen ecosistemas y cultura
Escrito por Diego Andrés Marínez Polanía - 09/18/2025
Ocho organizaciones comunitarias de Colombia recibieron recursos internacionales para fortalecer proyectos rurales sostenibles.

En un paso decisivo hacia el fortalecimiento de la economía rural sostenible y la acción climática, ocho organizaciones de base comunitaria firmaron en Bogotá los acuerdos de subvención del Mecanismo para Bosques y Fincas (FFF), liderado por la FAO en coordinación con los ministerios de Ambiente y Agricultura, y con el respaldo de la cooperación internacional.
Cada iniciativa recibirá entre 10.000 y 25.000 dólares para impulsar proyectos agroforestales adaptados a sus territorios, con especial énfasis en equidad de género, inclusión de jóvenes y participación de pueblos étnicos. Más del 30 % de los recursos se destinarán al empoderamiento de mujeres rurales, quienes ya lideran procesos de conservación y emprendimiento productivo.
“La FAO trabaja para que las mujeres rurales no solo participen en las cadenas productivas, sino que las lideren. Su papel en el emprendimiento y la conservación es esencial para construir territorios resilientes y avanzar hacia un desarrollo rural en paz con la naturaleza”, destacó Agustín Zimmermann, representante de la FAO en Colombia.
Acción climática desde las comunidades
En Acevedo, Huila, la Asociación Grupo Ecológico Los Castores reúne a 16 familias que dejaron la tala ilegal para dedicarse a la conservación, la apicultura y el café especial. En Antioquia, la asociación Ecoserranía trabaja en la Serranía de San Lucas con 28 familias campesinas que restauran áreas degradadas y consolidan procesos de forestería comunitaria.
En el Pacífico colombiano, las mujeres lideran con fuerza: en Timbiquí (Cauca), la Fundación Herencia Natural y Aso Tau´Pirra combinan ciencia, arte y tradición para conservar ecosistemas del río Saija, mientras que en Buenaventura, el Consejo Comunitario del Río Cajambre impulsa la cadena de valor del naidí como motor económico y cultural.
En el Chocó, el Consejo Comunitario San Agustín de Terrón protege más de 16.800 hectáreas de manglares y bosques húmedos, donde las mujeres piangüeras y pescadores artesanales sostienen una economía comunitaria resiliente frente al cambio climático.
El modelo también inspira a otras regiones: en Tumaco, Nariño, la Corporación Corpoteva avanza en la sustitución de cultivos ilícitos a través del cacao fino de aroma reconocido internacionalmente, y en el altiplano cundiboyacense, la asociación Ráquira Reverdece lidera procesos de reforestación y educación ambiental con fuerte participación juvenil.
Un fondo con impacto social y climático
El FFF, implementado en más de 10 países, busca fortalecer a las organizaciones de productores forestales y agrícolas como agentes de cambio frente a la crisis climática y los desafíos del desarrollo rural. En Colombia, la iniciativa se articula con los compromisos de reducción del 51 % de emisiones a 2030 y con la meta de carbono-neutralidad para 2050.
“La firma de estos acuerdos marca el inicio de un camino transformador para cientos de familias rurales. Con el respaldo del FFF y el compromiso de las organizaciones comunitarias, se avanza hacia un modelo de desarrollo que combina productividad con conservación, inclusión con equidad y resiliencia con paz territorial”, concluyó Zimmermann.
Con estas experiencias, las comunidades rurales confirman que son guardianes de la biodiversidad y protagonistas en la construcción de un futuro sostenible para Colombia.


