Autocuidado, una acción personal y colectiva
Escrito por Diego Andrés Marínez Polanía - 07/24/2025
En el Día Internacional del Autocuidado, expertos llaman a repensar esta práctica como un compromiso activo que va más allá de la salud física.

Cada 24 de julio se conmemora el Día Internacional del Autocuidado, una fecha que invita no solo a recordar la importancia de hábitos como la buena alimentación, el ejercicio y el descanso, sino también a reflexionar sobre el autocuidado como una práctica integral que impacta profundamente el bienestar personal y colectivo.
“La Organización Mundial de la Salud ha señalado que la salud no es solamente la ausencia de enfermedad, sino un estado de completo bienestar”, explicó Laura Rivera, profesora de la Maestría en Actividad Física y Salud de la Universidad del Rosario. Desde esta perspectiva, el autocuidado se entiende como la capacidad de cada persona para tomar decisiones conscientes que preserven, mejoren o recuperen su salud física, mental y emocional.
Rivera señala que el autocuidado es un proceso activo y permanente que, aunque parte del compromiso individual, también requiere de un entorno favorable, redes de apoyo sólidas y acceso adecuado a información y servicios. Esta práctica impacta de manera positiva la calidad de vida, pues ayuda a reducir el estrés, prevenir el agotamiento emocional, fortalecer la autoestima y mejorar la respuesta frente a enfermedades, especialmente en personas con condiciones crónicas o trastornos como la ansiedad y la depresión.
El autocuidado puede asumirse desde dos niveles complementarios: el individual, enfocado en la atención consciente y sostenida de las propias necesidades, y el colectivo, que promueve entornos protectores y emocionalmente seguros a través de prácticas compartidas. “Cuidarse también es cuidar a los demás”, enfatizó Rivera.
Las cinco dimensiones del autocuidado
Diversas organizaciones han identificado cinco dimensiones esenciales para entender y aplicar el autocuidado de manera más consciente:
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Autocuidado físico: incluye una alimentación equilibrada, actividad física regular, descanso adecuado, higiene personal y asistencia médica preventiva.
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Autocuidado emocional: se enfoca en reconocer y gestionar las emociones, establecer límites sanos y construir espacios de expresión emocional.
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Autocuidado cognitivo: involucra actividades que estimulan la mente como la lectura, la escritura, el aprendizaje continuo y el pensamiento crítico.
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Autocuidado social: promueve relaciones sanas y de apoyo mutuo con familia, amigos y comunidad, fundamentales para el bienestar emocional.
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Autocuidado espiritual: relacionado con el sentido de vida, la conexión interior, la reflexión personal y prácticas como la meditación o la contemplación.
“La práctica del autocuidado no es un acto de indulgencia, sino una herramienta poderosa que nos conecta con lo esencial y fortalece la capacidad para enfrentar los desafíos del día a día”, concluyó Rivera. Además, recordó que en momentos de vulnerabilidad, esta práctica puede requerir del acompañamiento de profesionales de la salud.
En tiempos en los que el ritmo de vida suele pasar por alto lo más básico, esta conmemoración nos recuerda que el autocuidado es una decisión diaria para vivir con más conciencia, equilibrio y plenitud.
