Salario mínimo a $2 millones enciende debate político
Escrito por Diego Andrés Marínez Polanía - 12/30/2025
Reacciones encontradas generó el anuncio del Gobierno nacional sobre el salario mínimo para 2026, luego de fijarlo en 2 millones.

El anuncio del Gobierno nacional sobre el incremento del salario mínimo para 2026, fijado en 2 millones de pesos mensuales con auxilio de transporte incluido, desató una intensa controversia en el escenario político colombiano. La medida provocó reacciones encontradas entre candidatos presidenciales, expresidentes, congresistas y miembros del Ejecutivo, que expusieron posturas opuestas frente a sus posibles efectos económicos y sociales.
Desde la oposición, el candidato del Nuevo Liberalismo, Juan Manuel Galán, cuestionó con dureza el aumento del 23,7% y advirtió que podría generar consecuencias negativas para el empleo formal. A su juicio, el ajuste no beneficia a la mayoría de los trabajadores que se desempeñan en la informalidad. “Un aumento de esta magnitud es irresponsable y expone al país y a los trabajadores. A quienes están en la informalidad todo se les encarece sin que su ingreso suba”, señaló.
En contraste, el senador Iván Cepeda respaldó la decisión del Ejecutivo y la calificó como un avance en materia de derechos sociales. Según el congresista, el incremento se ajusta al concepto de salario vital contemplado en la Constitución y contribuye a reducir la pobreza y la desigualdad. “El Gobierno y el presidente Petro profundizan conquistas sociales esenciales al aumentar el ingreso de los trabajadores y trabajadoras”, afirmó.
El exgobernador y Precandidato presidencial Sergio Fajardo también expresó reparos, enfocándose en el mecanismo utilizado por el Gobierno para adoptar la decisión. A través de su cuenta en la red social X, criticó la falta de concertación y advirtió sobre un conjunto de medidas que, en su opinión, evidencian un distanciamiento del diálogo social y económico.
A las voces críticas se sumó el expresidente Álvaro Uribe, quien sostuvo que el anuncio busca ganar respaldo popular sin considerar los efectos reales sobre la economía y el empleo. En un mensaje público, señaló que consultará a expertos en economía laboral para profundizar su posición frente a la medida.
Por su parte, el expresidente Iván Duque alertó sobre posibles impactos inflacionarios y riesgos para el tejido empresarial, especialmente en un contexto de crecimiento económico moderado. Según Duque, un aumento “desmedido” del salario mínimo podría traducirse en pérdida de empleos formales y el cierre de empresas, replicando experiencias negativas en otros países de la región.
Desde el Gobierno, el ministro del Interior, Armando Benedetti, defendió el ajuste salarial al argumentar que responde al alto costo de vida en el país. De acuerdo con el funcionario, la canasta familiar supera los 3,2 millones de pesos, por lo que el nuevo salario mínimo busca garantizar condiciones básicas de subsistencia. “Es un salario mínimo vital para que la gente pueda comer”, afirmó, al tiempo que felicitó a la clase trabajadora.
El aumento del salario mínimo para 2026 se perfila así como uno de los temas centrales del debate político y económico del país, en medio de una discusión que enfrenta visiones sobre justicia social, sostenibilidad empresarial y estabilidad del empleo

