Un camino lleno de solidaridad y empatía
Escrito por María Camila Vargas Flórez - 09/01/2026
Hay viajes que se hacen por trabajo y hay otros que se hacen porque el corazón lo pide. Este fue uno de esos.

Desde Neiva emprendimos el camino hacia Pereira con un propósito claro: llevar las ayudas que logramos reunir desde nuestra ciudad a las familias afectadas por el terremoto.
Como equipo de Neiva Estéreo, acompañamos esta iniciativa liderada por la gestora social de Neiva, Juliana Parra, junto a la Alcaldía de Neiva, el Cuerpo Oficial de Bomberos y el grupo Coomotor. Cada elemento que cargamos en el camino tenía detrás una historia: alguien que donó, una familia que quiso ayudar o una institución que decidió sumarse.
Al llegar a Pereira, la realidad de la emergencia nos golpeó de frente.
En uno de los puntos de acopio encontramos una ciudad que todavía intenta levantarse. Personas que llegan a ayudar, voluntarios que organizan las donaciones y cajas que entran y salen constantemente mientras se busca que cada aporte llegue a quien realmente lo necesita.
Allí nos recibió Ana María Cuartas, directora ejecutiva de Pro Risaralda, Sociedad de Mejoras, quien nos habló de la dimensión de lo que todavía está viviendo el departamento.
Más de 120.000 personas y 40.000 familias resultaron afectadas, según explicó. También se reportan más de 35.000 edificaciones afectadas y más de 160 estructuras que permanecen en riesgo de colapso.
Pero detrás de esas cifras encontramos historias humanas.
Actualmente, más de 1.200 personas permanecen en albergues temporales. Allí tienen un lugar donde dormir y condiciones básicas, pero todavía necesitan alimentos, elementos de aseo y otros productos para afrontar el día a día.
Mientras recorríamos el lugar, vimos a los voluntarios organizar las donaciones. Unos descargaban, otros clasificaban y otros preparaban los paquetes que posteriormente serían distribuidos.
Y fue precisamente allí donde entendimos que una ayuda nunca llega sola.
Cada caja, cada bolsa y cada producto llevaba consigo el mensaje de alguien que desde Neiva quiso decir: “Pereira no está sola”.
Lo que todavía necesitan
Ana María Cuartas también nos contó que las necesidades de las familias han ido cambiando con el paso de los días.
En este momento se requieren alimentos como arroz, atún y granos, además de papel higiénico, pañales, medicamentos y otros elementos básicos. Pero la emergencia también comienza a mirar hacia el futuro.
Uno de los grandes retos está en lograr que los niños regresen a las aulas. Algunas instituciones educativas resultaron afectadas y se están buscando alternativas para garantizar la continuidad de las clases. Por eso, los útiles escolares y el apoyo para el transporte también se han convertido en necesidades importantes.
Escuchar esto mientras estábamos allí hizo que comprendiéramos que la emergencia no termina cuando dejan de registrarse los movimientos. Para muchas familias, apenas comienza el camino de volver a empezar.

Nos quedamos con la solidaridad
Antes de regresar, nos llevamos mucho más que imágenes.
Nos llevamos el rostro de los voluntarios que permanecen trabajando, las voces de quienes siguen buscando cómo ayudar y la certeza de que la solidaridad puede recorrer cientos de kilómetros.
Desde Neiva quisimos estar presentes. No solamente para contar lo que estaba pasando, sino para ser parte de la ayuda.
Hoy podemos decir que las carreteras que unen a Neiva y Pereira llevaron mucho más que un vehículo cargado de donaciones.
Llevaron un mensaje.
Que en medio de la dificultad, siempre habrá manos dispuestas a ayudar.
Y esas manos también estuvieron en Neiva.



