Harvard prueba profesores digitales
Escrito por Diego Andrés Marínez Polanía - 10/24/2026
Practicar una presentación ante inversionistas o prepararse para una reunión empresarial con un profesor virtual es ahora una posibilidad en Harvard Business School.

Harvard Business School implementó un programa de enseñanza con avatares creados mediante inteligencia artificial (IA), capaces de simular conversaciones con estudiantes y emprendedores. La iniciativa busca fortalecer las habilidades profesionales mediante ejercicios prácticos y se suma a una tendencia que comienza a extenderse a otras universidades de Estados Unidos y del exterior.
El proyecto, denominado HBS Foundry, funciona desde abril de 2026 y ofrece un curso virtual de ocho semanas dirigido a fundadores de empresas, estudiantes de posgrado y doctorado. Por 699 dólares, los participantes pueden practicar presentaciones ante inversionistas, llamadas comerciales y reuniones directivas con réplicas digitales de siete profesores de la institución.
Los avatares fueron desarrollados con tecnología de la plataforma HeyGen y utilizan materiales académicos, criterios y respuestas de los docentes para simular sus interacciones. De acuerdo con información publicada por medios internacionales, la herramienta busca facilitar la práctica fuera del horario de clase y ofrecer retroalimentación inmediata.
Sin embargo, todavía no existen pruebas concluyentes sobre su impacto en el aprendizaje. Katharina Rings, directora de HBS Foundry, señaló que las encuestas realizadas por la institución muestran que algunos participantes llegan con mayor confianza a encuentros laborales y preparan exposiciones más precisas. No obstante, Harvard aún no dispone de estudios a largo plazo que permitan comparar los resultados académicos de quienes utilizan los avatares con los de estudiantes que reciben formación tradicional.
Otras instituciones también exploran esta tecnología. En Londres, Imperial Business School incorporó en 2024 a Davatar, una réplica digital del profesor David Shrier, entrenada con más de medio millón de palabras de sus textos y materiales académicos. El sistema permite resolver consultas de los estudiantes en cualquier momento. Aunque la matrícula de su asignatura pasó de 78 a cerca de 200 estudiantes, este aumento no demuestra por sí solo una mejora en el aprendizaje.
Entre las principales preocupaciones se encuentran las posibles respuestas incorrectas o desactualizadas, la protección de la identidad de los profesores y el uso de sus contenidos académicos. Algunos docentes supervisan y actualizan sus réplicas para mantenerlas alineadas con sus conocimientos y opiniones, mientras que especialistas advierten sobre la necesidad de evaluaciones independientes que permitan medir su efectividad.
La expansión de los avatares educativos plantea así nuevos desafíos para las universidades, que deberán establecer mecanismos de supervisión, transparencia y protección de los derechos de los docentes. Aunque estas herramientas pueden ampliar las oportunidades de práctica, su incorporación requiere evaluar si realmente contribuyen a mejorar la formación académica y profesional.

