JEP avanza en verdad sobre crímenes del Oriente antioqueño
Escrito por Diego Andrés Marínez Polanía - 03/28/2026
Una audiencia de la JEP en Medellín reveló detalles de ejecuciones extrajudiciales y dejó un poderoso mensaje de reconciliación.

En el marco de las audiencias de consolidación de verdad, la Jurisdicción Especial para la Paz adelantó una diligencia en el Museo Casa de la Memoria de Medellín, donde comparecieron integrantes del Batallón de Artillería número 4 ‘Coronel Jorge Eduardo Sánchez’ (Bajes).
Los hechos analizados ocurrieron entre 2002 y 2007 en Antioquia y hacen parte de la ruta no sancionatoria para miembros de la fuerza pública que aportan verdad plena. Durante la audiencia, se estableció que tres civiles —Pedro Antonio Marulanda, Jhon Darío Giraldo Quintero y Cristian de Jesús Aizález— fueron asesinados y posteriormente presentados como bajas en combate.
La investigación, que inicialmente estuvo en manos de la Fiscalía en 2015, fue trasladada a la JEP en 2019. Según la reconstrucción expuesta por la magistrada Ángela Janeth Galvis Ardila, el entonces subteniente Andrés Mauricio Rosero Bravo ordenó las ejecuciones en la vereda El Jordán, municipio de Cocorná.
Confesión y responsabilidades
Durante su intervención, Rosero reconoció su responsabilidad en los hechos y admitió haber dado la orden de asesinar a las víctimas tras retenerlas, interrogarlas y vestirlas con prendas militares para simular un combate.
El exmilitar también confesó haber recibido un fusil de paramilitares del Bloque Cacique Nutibara para montar la escena, y detalló cómo distintos soldados ejecutaron las órdenes. Asimismo, aceptó que se negó atención médica a una de las víctimas herida, al conocer el destino que le esperaba.
Tras las ejecuciones, los uniformados habrían alterado la escena colocando armas en los cuerpos y realizando disparos para reforzar la versión oficial.
Un momento de perdón
La audiencia alcanzó su punto más conmovedor cuando familiares de una de las víctimas tomaron la palabra. Yésica Natalia Giraldo Marín y su abuela, Rosalba Angélica Quintero, hija y madre de Jhon Darío Giraldo Quintero, se dirigieron directamente al compareciente.
En un acto de profunda humanidad, ambas mujeres ofrecieron su perdón al exteniente y le propusieron un abrazo como símbolo de reconciliación. Rosero, visiblemente afectado, cayó de rodillas y entre lágrimas aceptó el gesto.
“Es un momento que nosotros necesitábamos para poder sanar”, expresó Yésica Giraldo, mientras el exmilitar reiteraba sus disculpas. “Gracias por su grandeza y su bondad”, manifestó Rosero.
La víctima respondió reconociendo el valor de la verdad: “Gracias a usted por habernos contado lo ocurrido. Esperamos que continúe colaborando para que otras familias también puedan sanar”.
Búsqueda de verdad y reparación
Este tipo de audiencias hacen parte del proceso restaurativo que impulsa la JEP, en el que la verdad, el reconocimiento de responsabilidades y los actos de perdón buscan aportar a la reparación de las víctimas y a la no repetición de estos hechos.
El caso se suma a otros procesos relacionados con los llamados ‘falsos positivos’, una de las páginas más dolorosas del conflicto armado en Colombia, que aún continúa en proceso de esclarecimiento.

