Ley No Más Olé, ratificada por la Corte Constitucional
Escrito por Diego Andrés Marínez Polanía - 09/05/2025
Corte Constitucional ratifica prohibición de corridas de toros y otras prácticas con maltrato animal en Colombia.

La Corte Constitucional dejó en firme una de las decisiones más trascendentales en materia de derechos animales y cultura en Colombia. En un fallo unánime emitido el pasado 4 de septiembre, el alto tribunal ratificó la constitucionalidad de la Ley 2385 de 2024, conocida como Ley No Más Olé, que prohíbe de manera definitiva las corridas de toros en el país y extiende la restricción a cabalgatas, toros coleados, corralejas y peleas de gallos.
La sentencia marca un hito jurídico y social al reconocer que estas prácticas, pese a estar amparadas bajo el argumento de tradición cultural, representan actos de maltrato animal que contravienen los principios de dignidad humana y bienestar de los seres vivos.
La norma, impulsada por la senadora Esmeralda Hernández y aprobada por el Congreso en 2024 tras un amplio debate político y ciudadano, había sido demandada por sectores taurinos y defensores de otras actividades, quienes alegaban afectaciones a la diversidad cultural, al libre desarrollo de la personalidad, a la libertad de expresión y a derechos adquiridos de quienes dependen económicamente de estas tradiciones.
Sin embargo, la Corte rechazó dichos argumentos y dejó claro que “el sufrimiento animal no puede justificarse bajo el pretexto de una tradición cultural”. Además, aclaró que el impacto económico en ciertas regiones no constituye motivo suficiente para perpetuar prácticas que implican violencia hacia los animales.
Un punto clave del fallo fue la ampliación de la prohibición a actividades que inicialmente habían quedado por fuera de la ley, como el coleo, las corralejas y las peleas de gallos. Para estas, el tribunal fijó un plazo de tres años de transición, tiempo en el que deberán implementarse procesos de reconversión laboral y cultural que permitan ofrecer alternativas a las comunidades vinculadas a estas actividades.
La decisión de la Corte se enmarca en una tendencia global hacia la protección animal y el replanteamiento de la relación entre humanos y otras especies. Con ello, Colombia se suma a los países que han optado por dejar atrás expresiones culturales basadas en el sufrimiento animal, avanzando hacia nuevas formas de entretenimiento y convivencia ética con la naturaleza.

