PAE con identidad ancestral en Río Negro, Íquira.
Escrito por Diego Andrés Marínez Polanía - 07/30/2025
Con platos típicos y agricultura lunar, el PAE promueve cultura, lengua y permanencia educativa en comunidad Indígena de Iquira, Huila.

En el corazón del territorio indígena del Huila, la cocina escolar se ha transformado en mucho más que un lugar para preparar alimentos. Gracias a la articulación entre el Consejo Regional Indígena del Huila (CRIHU), el Ministerio de Educación Nacional y la Secretaría de Educación Departamental, cientos de estudiantes acceden a un Programa de Alimentación Escolar (PAE) con enfoque étnico, que garantiza diariamente almuerzos elaborados con ingredientes cultivados en la región como maíz, yuca, plátano, zapallo, frijol y arracacha.
El menú, lejos de ser convencional, incluye preparaciones tradicionales como el mote, y convierte la hora del almuerzo en un espacio pedagógico y cultural. Allí, los niños no solo se alimentan, sino que aprenden a preparar bebidas ancestrales como la chicha, a cocinar sopas típicas y a cultivar plantas medicinales.
“El PAE no solo alimenta: enseña, conecta con la tierra y preserva nuestra lengua”, explica el profesor Simón Evelio Pacho, dinamizador de la lengua Nazayúwe, quien celebra este modelo como una herramienta vital para la revitalización cultural.
Jinet Lorena Capaz, rectora encargada de la Institución Educativa Cuenzi, subraya la importancia de este logro colectivo. “Desde las mingas de resistencia posicionamos el derecho a una alimentación pertinente para nuestras semillas de vida. Hoy el PAI -como lo llamamos aquí- es garantía de dignidad”, asegura, haciendo referencia a más de cinco años de lucha comunitaria.
Historias como la de Helen Viviana, madre adolescente de 17 años, reflejan el impacto de este modelo en la vida cotidiana: “A veces llego sin desayunar, pero el almuerzo del colegio me sostiene. Sueño con ser nutricionista y volver al territorio para servirle a mi comunidad”.
Además de la alimentación, el modelo integra un calendario agrícola propio basado en el “caminar de la luna”, elaborado junto a la Universidad Surcolombiana. Esta guía ancestral determina los tiempos de siembra y cosecha según las fases lunares, fortaleciendo la relación entre la educación y el ciclo natural de la tierra.
“Sembrar es enseñar, y enseñar es resistir”, concluye Capaz, destacando cómo la educación indígena, cuando se construye desde el territorio, se convierte en un acto de preservación y transformación social.

